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Fístula anal: síntomas, causas y tratamiento.

Dr. Antoine Lagunes Gasca
28 sept
5 min de lectura

Una fístula anal es una comunicación anormal que se forma entre el interior del canal anal y la piel alrededor del ano. Con frecuencia aparece después de un absceso anal y puede provocar secreción persistente, inflamación, molestias o episodios repetidos de dolor alrededor del ano.


Aunque en algunos periodos los síntomas pueden disminuir, la fístula generalmente no desaparece por sí sola. La valoración por un especialista en Coloproctología permite confirmar el diagnóstico, determinar el trayecto de la fístula y elegir el tratamiento más adecuado, procurando preservar la función de los músculos del esfínter anal.


¿Qué es una fístula anal y por qué se produce?


Una fístula anal es un conducto anormal que comunica el interior del canal anal con la piel cercana al ano. En la mayoría de los casos se desarrolla como consecuencia de una infección de las glándulas anales que inicialmente produce un absceso anal.


Cuando un absceso drena espontáneamente o después de recibir tratamiento, en algunas personas puede persistir un trayecto entre la glándula donde comenzó la infección y la piel. Este trayecto es lo que conocemos como fístula anal.


Por esta razón, algunos pacientes presentan inicialmente un episodio de dolor e inflamación alrededor del ano y, posteriormente, notan un pequeño orificio en la piel por el que sale de manera intermitente pus, líquido o incluso pequeñas cantidades de sangre.


Aunque la causa más frecuente es un absceso previo, existen otras enfermedades que pueden asociarse con la aparición de fístulas anales, por lo que es importante realizar una valoración adecuada, especialmente cuando son recurrentes, presentan múltiples orificios o tienen características poco habituales.


¿Cuáles son los síntomas de una fístula anal?


Los síntomas pueden variar dependiendo de la localización y del trayecto de la fístula. Uno de los más frecuentes es la presencia de secreción alrededor del ano, que puede ser purulenta, amarillenta, sanguinolenta o producir humedad persistente en la zona.


Algunos pacientes identifican un pequeño orificio, punto o “granito” cerca del ano por el que sale líquido de manera intermitente. También puede presentarse irritación de la piel, comezón, molestias al sentarse o dolor.


Es frecuente que los síntomas sean cíclicos: aparece una bolita dolorosa o inflamación cerca del ano, aumenta el dolor y posteriormente la zona drena espontáneamente, produciendo alivio temporal. Después de días o semanas, el problema puede repetirse.


Si el orificio externo se cierra mientras persiste la infección en el interior, puede desarrollarse nuevamente un absceso anal, provocando dolor intenso, aumento de volumen y, en algunos casos, fiebre.



Consulta a un especialista si presentas:


•⁠ ⁠Salida repetida de pus o líquido cerca del ano.

•⁠ ⁠Una herida u orificio que no termina de cerrar.

•⁠ ⁠Episodios repetidos de inflamación o una “bolita” dolorosa alrededor del ano.

•⁠ ⁠Dolor anal acompañado de inflamación o fiebre.

•⁠ ⁠Antecedente de un absceso anal que continúa drenando.


¿Cómo se diagnostica una fístula anal?


El diagnóstico de una fístula anal comienza con una valoración por Coloproctología. En muchos casos, los antecedentes del paciente y la exploración de la región anal permiten identificar el orificio externo de la fístula y sospechar su trayecto.


Durante la consulta puede realizarse una exploración anal y, cuando está indicado, una anoscopia para evaluar el canal anal y buscar posibles alteraciones relacionadas con el origen de la fístula.


No todos los pacientes necesitan estudios de imagen. En fístulas complejas, recurrentes, con varios orificios o cuando es necesario conocer con mayor precisión su relación con los músculos del esfínter anal, pueden utilizarse estudios como el ultrasonido endoanal o la resonancia magnética de pelvis.


Conocer adecuadamente el trayecto de la fístula y su relación con los esfínteres es fundamental para planear el tratamiento, ya que uno de los objetivos es resolver la enfermedad procurando preservar la continencia anal.


¿Una fístula anal puede curarse sola?


Una fístula anal establecida generalmente no se cierra de manera definitiva por sí sola. Puede dejar de drenar durante algunos días o semanas y dar la impresión de que ha desaparecido, pero el trayecto puede permanecer.


Si el orificio externo se cierra mientras persiste la infección, pueden reaparecer dolor e inflamación e incluso formarse un nuevo absceso.


Por ello, cuando existe secreción persistente o episodios repetidos de inflamación alrededor del ano, es recomendable realizar una valoración para confirmar el diagnóstico y determinar el tratamiento apropiado.


¿Cómo se trata una fístula anal?


El tratamiento de una fístula anal depende de su trayecto, profundidad y relación con los músculos del esfínter anal. El objetivo es eliminar la fístula y controlar la infección, procurando al mismo tiempo preservar la continencia.


En la mayoría de las fístulas anales establecidas, el tratamiento definitivo es quirúrgico. Sin embargo, no existe una sola técnica adecuada para todos los pacientes. Antes de decidir el procedimiento es importante determinar si se trata de una fístula simple o compleja y cuánto músculo del esfínter está involucrado.


Fistulotomía


La fistulotomía consiste en abrir el trayecto de la fístula para permitir que cicatrice progresivamente desde su profundidad hacia la superficie.


Es una técnica utilizada principalmente en determinadas fístulas simples y superficiales, cuando la cantidad de músculo esfinteriano involucrado permite realizarla con un riesgo aceptable para la continencia.


Setón


Un setón es un material que se coloca a través del trayecto de la fístula. Puede utilizarse para mantener el drenaje y controlar la infección, particularmente cuando la fístula atraviesa una proporción importante del esfínter o cuando no es conveniente realizar una fistulotomía inicial.


Dependiendo de las características de la fístula, el setón puede formar parte de un tratamiento realizado en diferentes etapas.


Técnicas que buscan preservar el esfínter


Cuando una fístula atraviesa una cantidad importante del aparato esfinteriano, pueden considerarse procedimientos diseñados para tratar el trayecto evitando dividir una porción significativa del esfínter.


La elección de la técnica depende de la anatomía de la fístula, cirugías previas, estado de los tejidos, función de continencia y características particulares de cada paciente.


Entonces, ¿cuál es la mejor cirugía para una fístula anal?


No existe una técnica que sea la mejor para todas las fístulas. Un procedimiento adecuado para una fístula superficial puede no serlo para una fístula compleja.


Por ello, el tratamiento debe individualizarse buscando un equilibrio entre curar la fístula, disminuir el riesgo de recurrencia y preservar la función del esfínter anal.


¿Una fístula anal puede volver a aparecer?


Sí. Una fístula anal puede recurrir después del tratamiento. El riesgo depende, entre otros factores, de la complejidad del trayecto, la presencia de ramificaciones o abscesos asociados, cirugías previas y la técnica utilizada.


Por esta razón, una adecuada evaluación de la anatomía de la fístula antes y durante el tratamiento es importante para disminuir el riesgo de recurrencia y proteger la función del esfínter anal.


¿Cuándo debo acudir con un coloproctólogo?


Es recomendable solicitar valoración si presentas secreción persistente de pus o líquido cerca del ano, un orificio que no cicatriza, episodios repetidos de inflamación o dolor, una “bolita” que aumenta de tamaño y posteriormente drena, o si has tenido previamente un absceso anal y continúas presentando molestias.


También es importante acudir a valoración cuando existen episodios recurrentes, múltiples orificios alrededor del ano o una fístula que ya ha sido tratada y reaparece.


Si presentas dolor intenso, inflamación rápidamente progresiva, fiebre o malestar general, puede existir un absceso activo y es conveniente recibir valoración médica oportuna.


La valoración permite elegir el tratamiento adecuado


Cada fístula anal es diferente. Determinar su trayecto y relación con los músculos del esfínter permite seleccionar el tratamiento más apropiado, buscando resolver la enfermedad y preservar la continencia.


Si tienes secreción, inflamación recurrente o una herida que no cicatriza cerca del ano, una valoración por Coloproctología puede ayudar a determinar si existe una fístula anal y cuáles son las opciones de tratamiento para tu caso.




 
 
 

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